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William Guerrero, amante de la lectura y de la cultura

 

 

Hay personas que encuentran su propósito en la confluencia entre lo que aman y lo que saben hacer. William Guerrero es una de ellas. Barranquillero de corazón, ha dedicado su vida profesional a dos pilares fundamentales: la cultura y la comunicación. Su historia es la de un soñador que, desde la adolescencia, comenzó a escribir su legado en la ciudad que lo vio crecer.

Siendo apenas un joven vinculado al proceso de periodismo Voz Infantil–Hola Juventud, bajo la dirección del profesor Julio Adán Hernández, William concibió una idea que hoy es patrimonio colectivo: darles a los niños un lugar protagónico en el Carnaval de Barranquilla. Así nació el Carnaval de los Niños, un proyecto que empezó como sueño y se convirtió en programa bandera para la preservación de la tradición y la formación de nuevas generaciones. Su nombre figura en el Dossier presentado ante la Unesco como artífice de esta iniciativa que fortalece y protege las manifestaciones populares del Carnaval. “Es identidad, es parte del ADN del barranquillero. Ver hoy su magnitud es una satisfacción que no se explica con palabras”, confiesa.

Grupo de niños y adolescentes, junto a 2 adultos, posand en plano general.

Los niños y adolescentes de la Voz Infantil producían contenidos, que eran publicados en radio y prensa.

Comunicador social de la Universidad Autónoma del Caribe y especialista en Ciencias Políticas de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, a menudo quienes lo rodean suponen que es abogado por los roles que asume. Él, suele hacer las aclaraciones del caso y deja que su trabajo hable por sí mismo.

Desde 2008 está vinculado a la Alcaldía de Barranquilla. Comenzó en el Instituto Distrital de Cultura y Turismo —hoy Secretaría de Cultura— al frente de la Unidad de Fomento Cultural. En 2013 dio un paso clave al integrarse a la Oficina de Comunicaciones, que años después se convertiría en Secretaría Distrital de Comunicaciones, donde actualmente se desempeña como asesor. Desde allí coordina el equipo administrativo, brindando el soporte requerido por las diferentes áreas de la dependencia para cumplir su misión institucional. Para él, cada jornada es un desafío y, a la vez, una oportunidad para seguir aprendiendo y creciendo.

Pero William no es solo su trayectoria. Es, ante todo, un hombre de hogar. Su mayor motor es el bienestar de los suyos: sus hijos Sofía y Jairo, su esposa Diana y su madre Melva. Saber que su familia se siente protegida y acompañada es, para él, un piso firme sobre el cual construir todo lo demás.

Amante de la música, la lectura y los encuentros en casa, cree con convicción en el trabajo en equipo y en la posibilidad de transformar realidades desde cualquier lugar en el que se esté. Su vínculo con Barranquilla no es solo laboral: es entrañable. Trabajar por ella es, en sus palabras, “servir con amor a la ciudad que todo me ha dado”.

Soñador, constante, silenciosamente transformador. William Guerrero es un ejemplo de que una idea sembrada a tiempo puede trascender generaciones y convertirse en memoria viva de toda una ciudad.